Risaralda tiene dos joyas patrimoniales arquitectónicas que han sido guardadas como tesoros por los habitantes de los municipios de Marsella y Santuario, cafeteros por excelencia de ascendencia arriera, acostumbrados a guardar la recuas de mulas en el patio central de los caserones, que hoy cuidan como parte de historia protegida por décadas, en cada uno los muros de tapia, calados, chambranas y balcones que vieron pasar hasta más de cuatro generaciones. Cultura que reúne no solo lo arquitectónico sino que traza todas sus costumbres, folclor, comida, vestuario, música, artesanías y modos de ser del Risaraldense.

Marsella: Pueblo de colores con olor a café

Poseedor del parque central más bello de Risaralda a 29 km de Pereira, en medio de cafetales se erige como aspirante a ser declarado pueblo patrimonio de Colombia. El marco de su plaza, calle real, y su bella arquitectura además del aroma a café enamoran a todos los que visitan este municipio. Tiene dentro de sus atractivos más importantes la Casa de La Cultura, una gran infraestructura a la que los arquitectos llaman “Dinosaurios del Bahareque”, por su antigüedad y tamaño, con diferentes museos al interior y hogar de las escuelas artísticas de los jóvenes marselleses.

Su arquitectura religiosa de gran majestuosidad como son el Cementerio Jesús María Estrada y el Templo La Inmaculada de la línea neogó ca, bienes que juegan con el tramado de sus calles, llenas de color e historias que se pueden conocer a través de la ruta estructurada para conocer los hechos y pormenores del desarrollo de la Villa Rica de Segovia. Más…

Santuario, la perla del Tatamá

Ubicado a 63 km de Pereira, en la vertiente oriental de la cordillera Occidental, cafetero por excelencia, tienen como bienes más preciados su bella arquitectura de la línea constructiva de la colonización antioqueña bien conservada, con sus frentes, balcones y chambranas que transportan al visitante a las épocas de la fundación del pueblo. La Perla del Tatamá luce orgullosa de mostrar su cara, iniciando por la Calle Real, el parque central y la mayor parte de su casco urbano, donde aún se atesoran con ahínco estos bienes inmuebles. Existe una ruta patrimonial arquitectónica para conocer las historias que cuenta están grandes casas por dentro y por fuera, donde las matronas de las casas autorizan para ingresar y conocer, cuando se viene con un guía local. Además de deleitarse con la vista de las fachadas. Lo mejor es tomarse un buen tinto en los puntos de expendios de marcas propias de café.