Marsella

Este es un viaje para apreciar la arquitectura típica que embellece al municipio, situado al norte de Pereira.

Áreas de reserva natural y haciendas cafeteras le dan el color al trayecto, conocido en la región como la ruta verde de Risaralda. Tiene la opción de elegir entre un día, para ir y volver, o varios, para tener el placer de dormir en alguna de las fincas y contar con tiempo suficiente para disfrutar cada atractivo.

La salida

Inicia en la glorieta de Turín al occidente de Pereira, para bajar hasta la orilla del río Otún y desde allí comenzar a ascender las últimas montañas de la cordillera Central. La textura y el color lo dominan los cultivos de café y plátano, productos representativos de esta región agrícola de Risaralda y las fincas agroturísticas como Villa Martha.

La carretera serpenteante le ofrece al turista, en primera instancia, una espléndida panorámica sobre Pereira, y en segundo lugar, una preciosa vista sobre los valles de los ríos Risaralda y Mapa, y la cordillera Occidental, que a lo lejos se alza imponente sobre el occidente del departamento.

¡Un sancocho y una buena charla! Sobre la vía, en el sector de la vereda La Bodega, varios restaurantes son frecuentados por los visitantes, sobre todo los fines de semana, para deleitarse con un delicioso sancocho de gallina o el típico trifásico, que tiene carne de res, pollo y cerdo.

Luego de la parada gastronómica, ya en el km 28, el ecohotel Los Lagos puede ser otro alto en el camino. Es un lugar

fascinante donde aprenderá sobre el cultivo y manejo de las heliconias, flores exóticas que, al igual que el café, son producto de exportación. El ecohotel es pionero en el turismo rural y punto de referencia para el descanso en el municipio de Marsella, allí los posaderos le entretendrán con buenas historias sobre la región.

El pueblo

En el pueblo visite el jardín botánico Alejandro von Humboldt. En él se conservan especies de la flora nativa y se accede al museo de la Ciencia y la Tecnología, al primer museo de la Cauchera, un herbario y un canopy de 180 m de largo.

En el parque principal se destacan las casas con sus puertas, ventanas y balcones que aún conservan el estilo de la arquitectura típica antioqueña. La más prominente de estas construcciones es la Casa de la Cultura, en la que el turista podrá entrar y conocer gran parte de la memoria de la población, contenida en el edificio de más de 30 años.

Podrá terminar de conocer Marsella entrando a su iglesia, construida en homenaje a la Virgen de la Inmaculada y caminando hasta el cementerio Jesús María Estrada, declarado monumento nacional, en el que se mezclan los estilos neogótico y republicano.

Buen café

El itinerario urbano puede finalizar en la Cooperativa de Caficultores de Marsella, donde es satisfactorio degustar el Café Marsella, producto de exportación. Aprenda a preparar una buena bebida o y de paso compre café molido y tostado para llevar.

Ruta del Cacao y el Búfalo

Recorrido por la zona rural del Norte del municipio de Marsella, viviendo dos experiencias que conocen solo los expertos en el mundo del chocolate y el aprovechamiento del Búfalo, que para la mayoría son secretos bien guardados, que solo conocerán los que se aventuren a disfrutar de un tour de dos días y una noche.

Para vivir el mundo del cacao se debe llegar hasta la Finca Brisas del Cauca ubicada a 16 km de Marsella, en el corregimiento del Alto Cauca. Esta es la réplica de la finca de antaño, en medio de árboles frutales tradicionales y exóticos, donde se recorre el sendero hacia la plantación de cacao en medio de mandarinos, naranjas, maracuyá y guamos que se pueden coger y degustar en el mismo sitio; además de guanábanos, café y especies aromáticas.

En la cacaotera se conoce la planta y se disfruta de las mieles del mucilago del cacao, para luego regresar a la finca y conocer el proceso de secado, tostado y molinado para convertirlo en un rico chocolate, donde el protagonista es usted.

En el mismo Norte de Marsella, pero ya en la vía que une este municipio con Chinchiná Caldas a 7 Km, al lado del río San Francisco está la Bufalera Giblantar, donde se conoce el mundo de los búfalos asiáticos, su producción lechera, de quesos y disfrutar de un maravilloso lomo de búfalo en su restaurante.

En este mismo sitio se encuentra la innovación genética denominada “la chitrolada” cultivada en sus estanques, se trata de un cruce entre la mojarra roja y la cachama, obteniendo un pez más grande y pesado que la mojarra tradicional, y se puede disfrutar frita.