La configuración espacial del territorio occidental colombiano, especialmente el centro y norte del Paisaje Cultural Cafetero, donde se sitúa Risaralda, es producto de diversos procesos de poblamiento.

Si bien, jurídicamente su historia es bas­tante corta -no más de medio siglo-, se estima que a la zona del actual departa­mento de Risaralda ingresaron humanos cazadores y recolectores, según vestigios hallados de más de 10.200 años.

Estos antiguos humanos llegaron a la región usando, como rutas de pobla­miento, los valles de los ríos San Juan y Cauca, corredores biológicos que les permitieron pasar de un bosque seco tropical a una región de bosque hú­medo, donde encontraron unas condi­ciones de vida apropiadas.

El cambio en el clima influyó para que los antepasa­dos aprendieran a cultivar sus alimentos y adoptaran la alfarería como una ma­nera de expresión e interpretación del cosmos y los fenómenos naturales, a la vez que suplían con ella algunas necesi­dades básicas cotidianas.

Mientras gastaban su tiempo buscando las mejores arcillas para sus trabajos en cerámica y oro, se convirtieron en so­ciedades sedentarias, como las agroal­fareras que existieron durante el pe­riodo quimbaya tardío, y que vivían en la zona cuando llegaron los conquista­dores españoles, en 1537, con Sebas­tián de Belalcázar.

A partir de ese momento fueron varias las expediciones que irrumpieron en es­tas tierras que pasaron desapercibidas para los intereses españoles. Entre las incursiones se destacan las de Juan de Badillo, Bernal y Graciano, y la del maris­cal de campo Jorge Robledo.

Fundación de pueblos en la región

A lo largo de dichas gestas conquista­doras se fundaron algunos pueblos en la región, pero el desinterés por el terri­torio predominó hasta mediados del si­glo XIX, época en que estas tierras co­braron especial interés para la expan­sión de la siembra del café, producto de la colonización antioqueña que marcó el inicio del desarrollo agroindustrial que, aún hoy, este departamento lidera.

La gesta antioqueña de construir cami­nos hacia el sur fue una empresa ardua que se llevó a cabo durante el siglo XIX y que significó la expansión de la fron­tera agrícola y, por  consiguiente, la cons­trucción de una patria totalmente reno­vada, gracias al espíritu aventurero y al tenaz esfuerzo de familias antioqueñas emprendedoras que sembraron en la re­gión el auge económico y comercial.

La memoria

Conscientes del legado histórico, los risaraldenses han mantenido y ade­cuado varios espacios para que el tu­rista pueda observar y aprender sobre las tradiciones y diversas culturas que a través del tiempo habitaron estas tierras.

El viajero se puede encontrar con vesti­gios bien conservados, como una tumba arqueológica en medio del nuevo edifi­cio de la facultad de Artes de la Univer­sidad Tecnológica de Pereira; la colec­ción arqueológica que se encuentra ex­hibida en la sala Caragabí, ubicada en el edificio Lucy Tejada, en Pereira; el mu­seo Eliseo Bolívar, de Belén de Umbría, que conserva una gran cantidad de pie­zas arqueológica.

También se puede encontrar el edifi­cio de Rentas Departamentales, que da cuenta de la arquitectura republicana; la catedral de Nuestra Señora de la Po­breza, recién restaurada; y un sinnúmero de poblados, calles y callecitas, hacien­das cafeteras, casas y balcones que na­rran las leyendas épicas que sucedieron entre estas verdes montañas.

Cronología

  • 1537. Llegada de Sebastián de Belal­cázar a la región.
  • 1563. El territorio perteneció a la Real Audiencia de Quito.
  • 1820. La región estuvo sujeta a la provincia de Popayán.
  • 1825. Pasó a ser parte del departa­mento de Cundinamarca.
  • 1857. La zona formó parte del Estado Federal del Cauca.
  • 1863. El 24 de agosto se funda la Villa de Pereira, capital departamental.
  • 1905. El territorio fue anexado al departamento del Viejo Caldas.
  • 1966. El primero de diciembre, por medio de la Ley 70, Risaralda fue declarado como un departamento independiente