La culinaria del departamento es tan diversa, exótica y cautivadora como lo son su geografía e historia. En cada uno de los 14 municipios el viajero encontrará una amplia oferta de platos.

Es un recorrido por las texturas, aromas y sabores propuestos por las manos amoro­sas de los mejores cocineros de la región.

“Un chorizo santarrosano se caracteriza por estar fabricado con carne de cerdo, magra, picada a mano, poco aliño y mu­cho amor”, revelan los herederos de la tradición gastronómica que por años ha caracterizado a Santa Rosa de Cabal.

Al recorrerse la región se encuentran otros platos típicos como sancocho, en Marsella; medallones y quesos, en San­tuario; gallina enterrada, fiambre y vinos de naranja, mora, maracuyá y café, en Apía; sancocho de bagre, viudo de pes­cado y barbudo frito, en La Virginia; nal­gas de ángel (envuelto), fiambre caram­bará, chiquichoques, frijoladas y aloja (chicha), en Quinchía; y general, otros platos típicos de la cocina antioqueña y criolla, como la tradicional bandeja paisa, que el visitante podrá saborear en cualquier restaurante de Risaralda.

Tamal, empanada, papa rellena, chorizo, morcilla y fríjoles, siempre caerán bien si de sobremesa se incluye un sirope, o una mazamorra acompañada por un dulce de guayaba; o brevas y papaya en almíbares, como postre.

El sirope es una bebida tradicional y re­frescante hecha a base de panela, cla­vos, canela y limón, que se sirve bien fría. Se usa para calmar la sed o como sobre­mesa de cualquier comida.